miércoles, 17 de febrero de 2010

El tío Martín

El viejo tío Martín trabajaba en unos grandes almacenes y acostumbraba a ayudar siempre a los demás  tanto con su dinero como con su trabajo. Así  se  sentía feliz y era querido por todos. Pero un día algo cambio. Tenia un sobrino que no hacia mas que decirle que de no haber dado todo ese dinero podría tener una lujosa casa y un coche grande y fantástico. Aquel día decidió cambiar y convertirse en un gran ahorrador para poder conseguir la casa y el coche.
Comenzó a ahorrar y casi no quería ni gastar el dinero para comer o para vestirse. Tambien dejo de ayudar a los demás con su dinero y empezó a cobrar todos sus trabajos. Así su corazón fue convirtiéndose en una piedra dura y fría. Ya de nadie sentía lastima y a nadie quería. Sólo se amaba a si mismo y a su dinero.
Con el tiempo pudo comprarse la casa y el coche y pensó  ahora podré disfrutar todos me envidiaran y podré ser feliz.  Pero Martín se equivocaba nada de eso paso.
Pronto se dio cuenta de su  error y pensó que debía volver a su vida anterior.
Vendió cuanto tenía y gasto el dinero en ayudar a los demás.
Por fin volvió a ser feliz. Comprendió que el dinero no daba la felicidad y que  mucho mejor era tener amigos de verdad y compartir lo poco o lo mucho que tenía.

Samuel Navarro Lora

El perro ladrón

Había  una  vez un perro que no era muy  alegre y el dueño decidió abandonarlo. Entonces el perro se  puso triste.                                      
El  perro andando y andando se encontró con un gato y decidieron  seguir juntos, un día pensaron  dedicarse a robar hasta que un día le pillaron y se asustaron  mucho, porque además le cortaron la cola. Y desde ese momento se dieron cuentas los dos que habían echo mal y desde ese momento fueron honrrados  y  fueron  felices y comieron  perdices.

Mercedes Serrano Vega                                                                                       
                                                                                

miércoles, 10 de febrero de 2010

Trabalenguas: El Perro de Roque Esbirro

Juntos juntan juncos,
juncos juntos juntan.

Estaba en el campo Parra
con el perro de Roque Esbirro
y la perra de Juan Gorra;
agarra a Parra una porra
para pegar al perro,
tropieza Parra en un puerro
y caen sobre la alcaparra
perra, perro, Esbirro, Gorra y Parra.

Clara Crespo Gallego

La Bruja que perdió su Varita

Había una vez en un lejano país una bruja que perdió su varita mágica.
Un día se entero que en el bosque del deseo había una cabaña y ahí estaba su varita mágica. Pero para abrir la puerta necesitaba la ayuda de la magia de un mago. Así que la bruja se puso en camino para buscar un mago, y encontró a un mago llamado Merlín. Ella le conto lo que le pasaba y Merlín prometió ayudarla y la bruja recupero su varita mágica y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

María López Adaliz

Lucí y los Reyes

Lucí era una niña muy buena y para los reyes quería verlos, pero todos que lo pedía no se cumplía su deseo. Entonces un día vio a una hada madrina y entonces le pidió su deseo que era ver a Melchor, Gaspar y Baltasar, entonces el día de los reyes magos de oriente lucí pudo ver a Melchor, Gaspar y Baltasar, y también le dejaron muchos regalos Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

María López Adaliz

El viejo zapato

Juan era un niño alegre y juguetón. Siempre  le gustaba ir andando y saltando a todos los sitios pues se sentía muy cómodo con unos zapatos que le regalo su abuela.
Estos zapatos ya estaban un poco usados y viejos pero su mama se los limpiaba con mucho cariño y casi parecían nuevos. Con ellos lo mismo iba al Cole al parque al campo a ver una peli al cine o al cumple de un amigo.
Un día cuando iba de compras con su mama paso por una zapatería y vio unos zapatos que llamaron su atención. Tenia unos cordones clulisimos y un color súper guay.
Empezó  a decirle a su mama que se los comprara. Ella no quería porque los zapatos que tenía eran buenos y aunque usados estaban en buen estado pero cada vez que pasaban junto al escaparate el niño lloraba y lloraba por aquellos zapatos nuevos.
Su madre al fin se los compro y Juan se los puso enseguida y se fue al parque para estrenarlos. Comenzó a andar y a saltar y al poco tiempo se dio cuenta de que los zapatos le molestaban. Los pies le dolían y le hicieron pequeñas heridas Juan se acordó mucho de sus zapatos viejos en cuanto llego a su casa fue a buscarlos y se los puso enseguida
¡Que a gusto estaba con ellos!
Así aprendió  una lección que las cosas lo mismo que las personas si nos hacen daño de nada nos siven por muy bonitas que sean sino que había que aprender a quererla por su bondad y no dejarnos llevar por las apariencias.

Samuel Navarro Lora

La piscina del termo

Érase una vez una familia muy pobre.
La familia estaba formada por tres personas:
El padre se llamaba Pepe, la madre Manoli y el hijo Teo. La familia se gastó todo el dinero en un termo
enorme.
La familia estaba pasando mucha hambre, comían dos veces al día , tenían menos de diez trajes y un par de zapatos.
Un día aTeo se le ocurrió una idea: Poner una piscina.     Manoli le pregunto:
-    ¿Cómo piensas poner una piscina?
 Teo le contestó:
-Montándola
Teo destrozó el termo y mientras iba cayendo el agua el iba montando con taquitos un rectángulo.
Pepe iba pegando papeles por las calles para anunciar la piscina.
Entonces consiguieron mucho dinero gracias a Teo.

Enrique Márquez Caro